La primera lección del año: Maslow antes que Bloom.

El regreso a clases estuvo marcado por un intenso debate en torno a la desconexión del Ministerio de Educación con la realidad social; por la puesta de la cívica y la enseñanza del himno nacional, su campaña para combatir los “antivalores” en la escuela. La búsqueda de aliados desde la academia hasta los trolls, las explicaciones de usuarios de tik tok que suelen leer acuerdos y circulares al pie de la letra, hasta los memes.

La primera lección del año empieza con el juego del teléfono dañado, en donde los interlocutores son las autoridades del Ministerio de Educación, las familias, los docentes, los  usuarios de redes sociales, los medios de comunicación tradicionales y digitales.  Todos hemos jugado alguna vez el teléfono dañado con el fin de reflexionar sobre cómo un mensaje puede transformarse, diluirse, descomponerse y recomponerse mientras va pasando de una persona a otra, y creo que no hay mejor metáfora para reflexionar sobre los problemas de comunicación entre la política educativa, la gestión educativa, las autoridades educativas y las comunidades educativas.

Es hora de entender aquello que ha tratado de comunicarse. ¿Cuál es la lectura que la autoridad educativa nacional y el gobierno actual tienen sobre la realidad del sistema educativo? ¿coincide con la percepción y testimonios de los docentes, padres, madres y estudiantes?

Del lado de las familias, los docentes y la sociedad el problema radica en que el Estado no puede garantizar el acceso a la educación. Todos están preocupados por la inseguridad, por la violencia, por balas perdidas, el reclutamiento en grupos de delincuencia organizada y el secuestro de niñas y adolescentes para la trata con fines de explotación sexual. Los niños y niñas dejan de ir a la escuela porque no es seguro salir a la calle; es decir que, no hay condiciones para asistir a la escuela, no hay condiciones para el aprendizaje, no solo se trata de la infraestructura que alberga la escuela, sino del estrés en que se encuentran los estudiantes y sus familias. 

Este mensaje lo podemos graficar con la pirámide de Maslow. En su base, encontramos las necesidades básicas que permiten la supervivencia física: alimentación, descanso, respiración, vestimenta; y, en el siguiente nivel las necesidades de seguridad: seguridad física, salud, trabajo, dinero, vivienda. Los padres y todos quienes han cuestionado las medidas del Ministerio de Educación se encuentran sin poder resolver y avanzar en estos dos niveles, sin poder cubrir necesidades básicas y sin tener seguridad. Sin sentir efectos y retornos positivos de la política pública.

Del lado de la Ministra de Educación, a la violencia y corrupción, se los ha catalogado como antivalores; a los miedos y necesidades de las familias se los responde con himnos y cantos de valores. En la pirámide, la Ministra y sus inserciones curriculares de educación cívica, ética e integridad se podrían ubicar en los dos niveles superiores: las necesidades de reconocimiento y de autorrealización. ¿La autorrealización de quién? ¿Quién busca el reconocimiento de la sociedad, la Academia Nacional de Historia, y los seguidores en redes sociales? ¿Quién busca el voto de los jóvenes? 

¿En cuál nivel queda el civismo y el amor patrio? En el tercer nivel de la pirámide: el sentido de pertenencia. Ahí donde se ubican el sentido de pertenecer a una familia, a una comunidad educativa, el orgullo de ser o sentirse ecuatorianos, que se manifiesta vistiendo una camiseta de la selección de fútbol, cantando el himno, vistiendo los colores de la bandera, izando la bandera en casas, negocios y no solamente en la escuela; madrugando para apoyar a los atletas olímpicos y deportistas que nos representan en arenas mundiales fruto de su esfuerzo, sacrificio y sueños.

Mientras que Maslow nos plantea las necesidades humanas, la taxonomía de Bloom nos plantea la progresión de las habilidades y el pensamiento, desde donde parte la enseñanza y la meta: llevar a los estudiantes a la punta de la pirámide. Por lo cuál debemos en este enredo intentar identificar ¿qué se enseña? ¿quién enseña? y, ¿a quién se enseña?

Desenredando el mensaje podemos encontrar piezas faltantes en el mapeo de la política educativa.La intención de obtener el reconocimiento por tomar una “decisión histórica” ha abierto las puertas a actores que no estaban muy activos en la política educativa, como el caso de la Academia Nacional de Historia, a otros actores que trabajan en la educación en ciudadanía y en derechos humanos se les ha dado un papel secundario; no está muy claro cuál será el espacio para los gremios docentes; está claro que las últimas voces que serán escuchadas, si es que logran tener un espacio para ser escuchados son las de las comunidades educativas: directores escolares, docentes, estudiantes y familias.

Entre las piezas faltantes están el entendimiento de los caminos y los requisitos para implementar reformas educativas; la empatía y el respeto hacia quienes una vez iniciado el año escolar tienen que implementar obligatoriamente nuevas especializaciones para el bachillerato en ciencias, sin lineamientos, estándares y perfil de salida marcados por el Ministerio de Educación; pues hasta la fecha no se han publicado. Como tampoco se ha publicado los lineamientos de las demás inserciones curriculares (educación para el desarrollo sostenible, educación socioemocional, educación financiera, educación para la seguridad vial y movilidad sostenible) únicamente lo correspondiente a educación cívica, ética e integridad.

Un problema más grande es el de la añoranza de la educación cívica anterior a la reforma curricular de 1996. En estos 28 años el mundo ha cambiado profundamente, tanto así que hoy hablamos de desarrollo sostenible, ciudadanía global, ciudadanía digital. Hoy no necesitamos el Manual de Carreño sino la netiqueta, de hecho, hoy necesitamos más presencialidad y menos pantallas; el aislamiento social que se profundizó con la pandemia hace inaplicable esas normas de comportamiento y civismo que se enseñaba hace 3 décadas. Preservar el acervo histórico, relatar la historia de la nación, construir estándares para la enseñanza de la historia, son roles importantes de una Academia de Historia; aunque posicionarse en el discurso de que no existió educación cívica en este tiempo es desconocer la historia de la educación ecuatoriana.

Desde el 2001 se inserta la educación para la democracia  en todos los establecimientos educativos a nivel nacional. En el año 2006 se promulgó la Ley de Educación para la Democracia en la cual se insertan las asignaturas de Realidad Nacional, Cívica o Educación para la Ciudadanía, y Educación Ambiental; también se establece la transversalidad de la educación en valores, la protección del medio ambiente, la educación para la democracia, la interculturalidad e integración desde la educación general básica. Los principios y contenidos de esta ley fueron recogidos en la LOEI del 2011 y se mantienen en la reforma de la LOEI del 2021. 

La puesta en agenda del mensaje de innovación, el gobierno que recién hizo, las gestiones anteriores del Ministerio de Educación no hicieron nada, no favorecen a la construcción y solidificación de políticas de estado; además, la falta de transparencia e integridad debilita programas y políticas educativos que están en diferentes fases de implementación. La Autoridad Educativa Nacional promoviendo la “nueva” obligatoriedad de cantar el himno nacional, la creación de “himnos de valores” como un bálsamo para aliviar el miedo, la inseguridad, la violencia y la deserción escolar; acompañada de lineamientos pedagógicos de ambigua redacción son un ejemplo de cómo los componentes programáticos de la educación para la democracia, la educación en derechos humanos, y los ODS pierde protagonismo para ser cuestionados o mal implementados.

La primera lección del año: Entablar diálogos y espacios de escucha activa entre los actores educativos, entender sus necesidades, priorizar en la agenda resolver lo que para ellos son obstáculos para ir a la escuela.  La política pública debe enfocarse en atender las necesidades básicas de la población, al satisfacer los primeros niveles de la pirámide y generar entornos seguros para asistir a clases; luego podremos hablar de las condiciones para el aprendizaje y aquello que ya estaba establecido que debe enseñarse en la escuela para formar ciudadanos íntegros.


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Published by Luiza Daniela Miño | Consultora Educativa

Soy Luiza Daniela Miño, consultora educativa. Acompaño a familias, comunidades, instituciones, gobiernos y organizaciones en el diseño de programas, recursos y experiencias de aprendizaje que promuevan la calidad educativa, la participación social y la garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes. Con experiencia docente y en investigación, mi trabajo busca tender puentes entre la escuela, la comunidad y los actores que transforman la educación.

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